Superación Personal

LA CULPA

La culpa es una emoción que puede llegar a obstaculizar cualquier meta que quieras alcanzar. Puede impedirte disfrutar de tu vida, proponerte retos, tomar decisiones relevantes y avanzar. Por ésto, es importante desentrañar el sentimiento de culpabilidad, para que puedas diferenciar si te está deteniendo en la creación de tu propia vida y en lo que querés y necesitás para vos.

¿Qué es la culpa?

La culpa es una emoción común que todas en algún momento hemos experimentado.

Por lo general, proviene de un pensamiento de “haber hecho algo incorrecto y que creemos que no deberíamos haber hecho”, o por el contrario, “no hicimos algo bueno que pensamos que sí deberíamos haber hecho”.  

Este pensamiento y el sentimiento de culpa generan remordimiento, tristeza, amargura, enojo, frustración, entre otros.

El sentimiento de culpa y las mujeres

Se han realizado estudios científicos en los cuales se definió que las mujeres tenemos una mayor tendencia a sentir culpabilidad. ¿Pero, por qué pasa esto? 

La respuesta es: por la socialización. Las mujeres fuimos educadas, por cientos de años, para agradar al entorno, no herir los sentimientos de nadie, cuidar de nuestros seres queridos, ser comprensivas, bondadosas y sacrificarnos por la familia. A lo largo de la historia hemos sido las encargadas del bienestar de todos, excepto del nuestro.

Es por ello que, aun hoy en día, a pesar de que este paradigma se esté derrumbando, tenemos una mayor tendencia a la culpabilidad cuando no hacemos suficiente, cuando creemos que no cuidamos como corresponde a la familia o cuando ponemos nuestros intereses por delante de los demás.

Diferencias entre culpa y responsabilidad

La culpa solo hace referencia a sentirse mal con una misma, a juzgarnos por una acción realizada o que creemos haber hecho.

En cambio, la responsabilidad, implica asumir que lo que se hizo pudo dañar a otro y la diferencia radica, en tener la motivación para repararlo.  Es responsabilizarse por una conducta equivocada, sin sentirse mal como persona, sino buscar la posibilidad de enmendar el daño provocado.

Sentimiento de culpa por todo

A veces te podés sentir culpable por una situación específica y esto es normal. Pero cuando tu estado permanente es sentirte culpable, incluso cuando no estás segura de haber hecho algo mal, debés comenzar a trabajar en ello porque, seguramente, te está impidiendo avanzar en tus metas:

Factores para identificar la “falsa culpa”

  • Te preocupás constantemente si has molestado a otras persona.
  • Analizás continuamente si podrías haber hecho las cosas de una mejor manera
  • Te responsabilizás de si los demás están de mal humor.
  • Decís frecuentemente “debería haber hecho” o “podría haber hecho”.
  • Por una pequeña cosa que salió mal, te envolvés en una ola de auto-critica.
  • Tenés la creencia constante de que si las cosas no salen como te gustaría, se debe a algo que deberías haber hecho o dicho.

¿La culpabilidad es negativa o positiva?

Sentir un poco de culpa no tiene mayor importancia, aunque como recien te dije, lo óptimo es no sentir culpa, sino responsabilidad ante algo que sí hiciste. Es normal sentirse mal cuando creés que lastimaste a alguien y puede ser útil para impulsarte a reparar la relación o minimizar el posible daño causado.

Sin embargo, cuando la culpa te invade y comenzás a sentirte mal con vos misma por lo que hiciste o creés haber hecho, puede ser un problema.

Aspectos negativos de la culpa:

La culpa sin resolver puede afectar a tu atención, concentración y productividad. Inclusive puede convertirse en un pensamiento intrusivo (pensamiento recurrente indeseado).

Cuando te sentís culpable de forma recurrente, te impide disfrutar de la vida, te hace centrarte en lo mal que te comportaste, haciéndote creer que no merecés ser feliz, y esto facilita las conductas de auto-castigo.

La tendencia a sentirnos culpables facilita que asumamos culpas que no nos corresponden. Esto nos expone a un constante e innecesario estrés, afectando gravemente a nuestra autoestima.

Aspectos positivos de la culpa:

Como te mencioné, una culpa moderada puede favorecer que realices actos de reparación del daño y tomes medidas para que no vuelva a suceder, mejorando, en definitiva, tus relaciones.

La culpa y su relación con la baja autoestima

Sentirte culpable tiene un gran impacto negativo en la confianza en vos misma, autoestima y felicidad. Tiene un efecto agotador y, realmente no sirve para mucho.

Además estos sentimientos pueden comenzar un círculo vicioso, donde la culpa provoca una baja autoestima y ésta, a su vez, hace más probable sentirnos culpables. Trabajar sobre tu autoamor puede ayudar a romper el círculo.

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¿Cómo dejar de sentirse culpable?

Si tendés a sentir culpa habitualmente y de forma excesiva, juzgándote por no ser lo suficientemente buena, aquí te dejo 7 ideas para que trabajes en ella.

1. Busca la evidencia

Si te sentís culpable, buscá la evidencia que te indique que hiciste algo mal. Por ejemplo, podés preguntar a las personas implicadas si sintieron un daño de tu parte o analizá cómo verías esa situación si le ocurriera a una amiga.

2. Apreciate y apreciá lo que hacés

Escribí un diario de “auto-gratitud” donde al final de cada día anotes al menos tres cosas que hayas hecho para aproximarte a tus metas o ayudaste a alguien que te importa.

Al final de la semana leelo. Esto te ayudará a prestar atención a lo que hacés bien y a sentirte mejor con vos misma.

3. Pensá cómo verías la situación si le pasara a otra persona

Habitualmente somos capaces de ser más compasivos y comprensivos con otras personas que con nosotros mismos. Tomando la perspectiva de otra persona podrás ver la situación de una forma más objetiva.

4. No todo es blanco o negro

¿Pensás a menudo en términos de todo o nada? ¿Creés que si no sos la persona perfecta, sos la peor de todas?  

Intentá ver los grises de todas las situaciones. Considerá otras formas de ver la situación. Premiá tus esfuerzos antes que esperar siempre la perfección.

5. Buscá las emociones que hay debajo de la culpa

La culpa puede estar enmascarando otras emociones como la ira, el resentimiento o frustración… Por ello, si tenés este sentimiento de forma recurrente, es conveniente que analices y descartes si hay otra emoción por debajo que no te estás dando cuentas que está allí.

6. Decidí cuánto sos capaz o estás dispuesta a hacer

Si sentís que no hacés lo suficiente por tu pareja o familia, creá un compromiso auténtico para cuidarlos o ayudarlos.

En cambio, si hay algo que no podés o querés hacer, no te castigues por ello.

7. Recordá que está bien mirar por vos misma

A veces somos nostras quienes cuidamos de los demás todo el tiempo. y es lógico que te sientas responsable del bienestar de los demás.

Es correcto hacer cosas para ayudar a quienes te rodean, pero no debés descuidarte a vos misma. Comprendé que sos una persona que actúa dentro ciertos límites y que vos también necesitás ocuparte de tu vida. Si vos no te cuidás, nadie lo hará.

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